Para tu Estado Emocional

Tus huesos son la estructura que soporta tu cuerpo físico y tu estado emocional es la estructura que soporta a tu ser en unidad y sintonía con tu cuerpo.

Tus huesos mejorarán si mejoras tu estado emocinonal y…. si mejoras tus huesos tu estado emocinal mejorará…

Intenta pensar en algo triste a la vez que tu cuerpo intenta dar saltos de supuesta alegría…. (los saltos no resultan convincentes…)

Intenta pensar en algo alegre y andar cabizbaja como si estuvieras abatida…. ( tus andares no resultan creíbles como si de una persona triste se tratara)

Piensa en algo alegre y da varios saltos con ese sentimiento…. Fabuloso! contagias alegría!

Piensa en algo triste  y camina a la vez con la columna encorvada, cabizbaja…. Fauloso! contagias tristeza!

¿Ves? Tu cuerpo físico no puede separarse realmente de tu cuerpo emocional-espiritual o como quieras llamarlo…. Somos una unidad lo creas o no… puedes hacer la prueba con el ejercicio anterior y observate qué ocurre en los cuatro casos…

La estructura ósea y tu estado emocional caminan en paralelo…, mejor dicho: son un todo, y tu puedes ayudarles trabajando desde la alimentación, el ejercicio realizado de una forma determinada y el trabajo personal, emocional, mental, espiritual…todos estos ámbitos son igual de importantes para tu desarrollo, te recomiendo que, si puedes, no dejes ninguno por el camino.

Nos dice Moshe Feldenkrais en su libro “Autoconciencia por el movimiento” (ed. Paidós) que “…nuestra respiración refleja todo esfuerzo emocinal o físico, así como cualquier trastorno. También es sensible a los procesos vegetativos. Las alteraciones de la glándula tiroidesm, por ejemplo, causan una respiración de tipo especial que ayuda a diagnosticar la enfermedad. Todo estímulo fuerte y repentino detiene la respiración. Cualquier persona sabe, por experiencia propia, cuán estrecha relación existe entre la respiración y los cambios emocionales fuertes o su inminencia prevista.

A lo largo de toda la historia humana encontramos sistemas y normas encaminados a inducir un efecto calmante mediante elperfeccionamiento de la respiración. El esqueleto humano se halla construido de tal modo que resulta poco menos que imposible organizar la respiración de manera adecuada sin dar al mismo tiempo al esqueleto una posicion satisfactoria en relación con la gravedad. Solo se logra reorganizar la respiración en la medida en que se logra, para aquel fin, perfeccionar la organización de los músculos esqueléticos para mejorar la postura y el movimiento”.

Y más adelante coontinúa diciendo:

“…El sistema nervioso posee una característica básica: no podemos ejecutar una acción y, al mismo tiempo, la acción contraria. En cualquier momento dado, el sistema entero consuma una suerte de integración general que el cuerpo expresará en ese momento. La postura, la sensación, el sentimiento y el pensamiento, así como los procesos bioquímicos y hormonales, se combinan de modo tal que forman un todo que no puede dividirse en sus distintas partes. Por complejo e intrincado que sea, ese todo constituye el conjunto del sistema tal como se integra en ese momento dado.”

¿Ahora vas captando que eres una unidad?

Moshe Feldekrais nos viene a decir que un cambio fundamental que se opere en la base motriz (corteza motriz del cerebro), puede liberar al pensamiento y el sentimiento de las ataduras que lo sujetan a los patrones de sus rutinas establecidas. Entonces en esa situación es mucho más fácil realizar cambios en el pensamiento y en el sentimiento puesto que la parte correspondiente a los músculos ha cambiado y ya no expresa más las pautas que nos eran familiares. El hábito ha perdido su principal sostén ( los músculos) y se ha tornado más dócil al cambio.

Así que si quieres cambiar, crecer, mejorar…. una opción es comenzar por un cambio en tu movimiento…. hummmmm interesante ¿verdad?

y qué tipo de movimiento? Aquí tienes algunas opciones:

Abdominales Sin Riesgo:

Las Algas (ASR)

Tai Chi con Espada (Sopelana)

Te recomiendo que si tienes un ratillo veas este video de Suzanne Powell (Irlandesa). Si estás desanimada, si tienes ideas para llevar algo a cabo pero no termina de salir, si quieres realizar algún cambio en tu vida….

Suzanne Powell hace un simil muy acertado de nuestro cuerpo-mente  y los ordenadores y lo más importante, explica unas pautas muy sencillas para hacer más fácil tu vida y para ayudarte a rehacerla, si así lo que quieres, o para afrontar situaciones difíciles y “darles la vuelta”.

No te lo recomendaría si no lo habría probado antes… y realmente “algo” está cambiando en mi vida… o en mí…. y me gusta!!!

 

Entrevista a: Stella Maris Maruso,terapeuta que aplica la PSICONEUROENDOCRINOINMUNOLOGIA:
Discípula de la Dra. Elisabeth Kubler Ross

(Ver vídeo al final de la entrevista)
Tengo 55 años. Nací en Buenos Aires, donde vivo. Educo a personas que atraviesan crisis severas.
Estoy casada y he criado cuatro hijos. ¿Política? Ayudar a los demás a vivir hasta el último instante.
¿Dios? No soy religiosa, soy espiritual: experimentar la trascendencia me sana.
 
¿Cuántos pacientes?
Casi 30.000 en los últimos 30 años, con enfermedades de todo tipo, cánceres…
 
¿Cómo los ayuda?
No tratando de no morir, sino de vivir hasta morir. De morir bien.
 
¿Qué es morir bien?
Vivir hasta el último instante con plenitud, intensamente. Vivir más no es más tiempo, sino sentirte alegre por estar aquí y ahora.
 
¿Acaso no vivían antes de enfermarse?
¡Muchos agradecen que su cáncer les haya enseñado a ser felices, a vivir! La enfermedad es una oportunidad de enriquecerse.
 
Mejor que no llegue.
¡Pero llega! El dolor entra en todas las casas. ¡Y esto hay que saberlo! Deberíamos aprender desde niños que morir es parte de la vida, y a fortalecernos en cada contrariedad.
 
No nos lo enseñan, es verdad.
Al no aprender a dominar la mente, vivimos arrastrados por ella. Eso es malvivir. ¡La mente es demasiado loca para confiarle tu vida! Confíale tus negocios, ¡pero no tu vida!
 
¿Por qué no?
La mente va de excitación en excitación, te impide gozar la vida. Los médicos dicen que padecemos “síndrome de déficit de deleite”: ¡no sabemos gozar de lo que nos da la vida!
Yo lo procuro. Un 10% es lo que te pasa y un 90% es lo que haces con lo que te pasa.
 
Cuestión de actitud. ¿Cuál es la mejor?
Sentir pasión ante la incertidumbre de la vida, ante lo que sea que vaya a traerte.
 
¿Sea lo que sea?
Sí. Los psiquiatras detectan que hoy padecemos de neurosis noógena: falta de responsabilidad y sentido de la propia existencia.
 
Pues sí que andamos mal…
Sí, pero la ciencia vanguardista trae buenas noticias: acudiendo a tu interior puedes obtener todo lo que necesites, producir endógenamente todas las drogas analgésicas, euforizantes… ¡Puedes aprender a sanarte!
 
¿Y prescindir de la medicina?
Hablo de la tercera revolución de la medicina: después de la cirugía y los antibióticos, llega la psiconeuroendocrinoinmunología.
 
A ver si me cabe la palabra en una línea.
Es la disciplina que integra psiquismo y biología, tras treinta años de investigaciones de sabios como Carl Simonson, Robert Ader, Stanley Krippner…
 
¿Qué postulan?
La interconexión del sistema nervioso central, el nervioso periférico, el endocrino y el inmunológico. Te lo resumo: ¡las emociones modifican tu capacidad inmunológica!
 
¿O sea que una emoción puede enfermarme?
La angustia ante lo incierto, el miedo, la desesperanza, el remordimiento, la rabia… ¡Cada una tiene su bioquímica! Y es venenosa, es depresora del sistema inmunológico.
 
¿De un día para otro?
La salud no es un estado: es un proceso, y muy dinámico. ¡Por tanto, siempre puedes reforzar tu salud si trabajas tus emociones!
 
¿Las trabaja usted con sus pacientes?
Sí. Hay pacientes ordinarios, sumisos a creencias establecidas, y pacientes extraordinarios, que generan creencias sanadoras.
 
Creer que puedes curarte… ¿puede curarte?
Hay un viejo experimento famoso: a cuarenta mujeres con cáncer de mama, el médico les contó que la quimioterapia las dejaría calvas. Luego, sólo suministró quimioterapia a veinte mujeres y dejó que las otras veinte creyesen recibirla…
 
Y no me diga que…
Sí, sí: el 60% de las segundas quedaron tan calvas como las tratadas con quimioterapia. ¿Qué modificó la bioquímica interna de esas mujeres? ¡Sus propias creencias!
 
Inducidas por el médico.
Lo que demuestra el enorme poder del médico. ¡El médico puede estimular con su actitud la capacidad autocurativa del paciente! Un hijo mío es médico: a él y a todos los médicos les ruego que jamás le digan a un paciente que su condición biológica es irreversible. Ese es el único pecado médico.
 
Pues hay diagnósticos que desahucian.
Son condenas: matan más que el tumor. Acepta el diagnóstico que sea, ¡pero jamás aceptes un pronóstico! Jamás: si abandonas la esperanza de mejorar, de luchar por tu propia salud…, activas el suicidio endógeno.
 
Pero sembrar falsas esperanzas…
¿Falsas? A mi padre le pronosticó el médico tres meses de vida por un diagnóstico de cáncer de próstata diseminado al hígado. Trabajamos juntos con amor, relajación, meditación, nutrición… y al año no tenía células cancerosas. Vivió 18 años más.
 
¿Qué dijo su médico?
“Milagro”, dijo. Remisión espontánea. Desde ese día cerré mi empresa y me volqué a ayudar a otros como a mi padre. Y yo hoy vivo en la frontera del milagro: la remisión es un efecto colateral en enfermos que han abrazado las fuerzas de la salud, la vida.
 
¿Cómo han dado ese abrazo?
Sintiendo que la enfermedad enriquece su vida y que morir no es un castigo, ampliando el círculo de lo que les importa y poniéndose al servicio con amor por la vida que nos traspasa, escapando de su cabeza y empezando a sentir: a reír, a llorar…
Se han permitido asombrarse y han experimentado estados de trascendencia.
 
¿Qué entiende por trascendencia?
Liberarte de tu historia pasada y del temor por la futura. La meditación ayuda mucho. Y eso cambia tu bioquímica: estás sano, ¡vives! Por el tiempo que sea, estás vivo.

 

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El cáncer de su padre le enseñó cómo ayudar a miles de pacientes desde su Fundación Salud (www.fundacionsalud.org.ar), en Argentina, avalada por científicos de primera fila que la invitan a la facultad de Medicina de la Universidad de Harvard a participar en seminarios de curación espiritual (sic): por aquí aún no nos suena, pero ella me asegura que será el nuevo paradigma médico, en el que el paciente dejará de ser visto como una máquina estropeada que tenga que ser reparada o desahuciada.
 
Esta señora entusiasta me enseña que todo lo que como, pienso y siento va tejiendo mi salud, y que puedo aprender a tejer.
 
 ”Hay emociones que pueden matar y otras que te SANAN”
 
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